“Algunos padres dicen ya tienes 14 años, ya es hora de que
te hagas hombrecito, de que tomes tu primer trago. Sin duda alguna, no es
pertinente iniciarlos en el alcohol en la casa y menos dentro de la familia”,
señaló el psicólogo Milton Rojas, encargado del Servicio de Consejería y
Adicciones de “Lugar de Escucha” de Cedro.
Aunque no lo parezca, comentó, este tipo de acciones alienta
el consumo de alcohol, lo normaliza, olvidando que los adolescentes tienen
cerebros que están en plena formación y que pueden ser dañados con estas
sustancias.
“No está bien. Los padres deben entender que el alcohol es
una droga y que no le pueden invitar droga a sus hijos. Deben pensar que es
como si le estuvieran dando cocaína, marihuana o pasta”, señaló por su parte
Ismelda Rodríguez, psicóloga de la misma institución.
No hay droga blanda
Rodríguez fue enfática en indicar que no hay droga “blanda”
o “menos dañina” y que todas, incluidas las sociales como el alcohol o el
cigarrillo, tienen efectos peligrosos para los cerebros jóvenes.
“El alcohol es una droga y daña el sistema nervioso, altera
la conducta, las emociones. El cerebro del adolescente termina de formarse más
allá de los 20 años. Si tú no ayudarías a que tu hijo consuma cocaína o pasta
dentro de tu casa, por qué alentar el consumo de alcohol dentro de casa”,
reflexionó.
En vísperas de Navidad, Rojas recordó que habrá una serie de
reuniones “donde el alcohol será el marco más importante”, razón por la cual es
urgente conversar con los hijos sobre cómo debe ser la relación que ellos
establezcan con el alcohol.
“Hay que ponerse en los zapatos de los chicos porque ellos
tienen una gran presión: la moda, la diversión, etc. Hay que entenderlos. Si
queremos que nuestros hijos no tomen alcohol y menos de forma excesiva, así como
tampoco medicamentos sin prescripción médica, nosotros somos los mejores
referentes para ellos”, indicó.
¿Meter miedo?
Rojas dijo que es fundamental que los padres conversen con
sus hijos sobre el tema de una manera espontánea y natural y “no meter miedo,
porque eso no funciona". "Deben decirles que está bien que se
diviertan, que descansen, pero que hay límites, ahora más que nunca por el alto
nivel de violencia y excesos”.
Ahora que viene el verano, comentó, muchos chicos estarán en
la playa, donde también suele consumirse mucho alcohol, lo cual es
tremendamente peligroso.
“Muchos chicos reconocen que
fueron a la playa y a pesar de que bebieron, regresaron manejando. Es
importante retrasar lo más que se pueda el inicio sexual y el consumo de
alcohol entre los jóvenes, porque las evidencias científicas indican que el
impacto del alcohol en el cerebro de un joven es muy serio. Si un chico está
acostumbrado a intoxicarse todos los fines de semana el daño puede ser
irreversible”, comentó.
No beber delante de ellos
Para Ismelda Rodríguez, el consumo de alcohol no debe darse
en casa cuando hay menores porque “ellos lo captan, lo internalizan en sus
pensamientos y empiezan a ver que los cumpleaños, las celebraciones, todo se
festeja con alcohol".
“El beber delante de menores es un factor de riesgo que
muchas veces no se toma en cuenta. Si a eso le sumamos que la familia es la que
otorga la bebida, entonces se crea la idea de que consumir alcohol es algo
normal en menores de edad. Si se quiere celebrar con alcohol, se debe hacer
fuera de la casa o, en la peor de las situaciones, hacerlo con mucha
moderación”.
Pidió proteger el cerebro de los menores y evitar que
empiecen a consumir alcohol a edades muy tempranas, como 13 o 14 años, como
suele hacerle en algunos hogares bajo el supuesto error de “enseñarles a
tomar”.
“Vemos muchos chicos en consulta que beben desde temprana
edad y en grandes cantidades. Siempre nos preguntamos dónde están los padres.
Es fundamental que ellos supervisen dónde están los menores, conversen con
ellos sobre el alcohol y otros temas como el sexo”, indicó.
Los expertos del Centro de Información y Educación para la
Prevención del Abuso de Drogas (Cedro) aconsejaron a los padres de familia
informarse sobre ambos temas antes de conversar con sus hijos y mantener una
relación de mucha cercanía para evitar que ingresen al consumo de cualquier
droga, entre ellas el alcohol.
“Si no saben cómo hablar de estos temas busquen ayuda,
pueden venir a Cedro o a otras instituciones para enterarse de cómo afrontar
esta etapa complicada, pero de mucho cuidado. Es vital que mantengan
comunicación frecuente con la gente del colegio, con lo docentes, los tutores y
conocer más que nunca a los amigos de los hijos, porque estamos viviendo una
sociedad muy violenta y hay que cuidarlos”, recomendaron.

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