Liga Contra el Cáncer alerta que estos males pueden afectar
la funcionalidad del pene
(Andina) El pene es el órgano masculino utilizado para la micción y
la relación sexual. Además, su principal papel es expedir fluido seminal, orín,
y actuar como parte del aparato reproductivo del hombre.
Existen algunos problemas en este órgano que pueden provocar
que el hombre tenga dolor y que el funcionamiento a nivel sexual y
de fertilidad se vean afectados.
A continuación, especialistas de la Liga Contra el Cáncer
señalan algunas enfermedades más comunes del pene que pueden sufrir miles de
varones:
1. BALANITIS: es la inflamación y/o infección
tanto del glande como del prepucio, debido a hongos, bacterias y virus, en
varias oportunidades es por falta de higiene. Si bien hay tratamiento con
antibióticos, se soluciona con una circuncisión para evitar que el prepucio
largo sea inicio de futuras infecciones.
Las medidas preventivas incluyen una buena higiene con la
maniobra de retirar la piel hacia atrás de forma habitual durante la ducha o el
baño, el uso de preservativo en las relaciones sexuales, secar la
zona tras orinar y mantenerla seca o lavarse las manos antes y después de ir a
aseo.
2. CÁNCER DE PENE: se origina con frecuencia en
el glande y rara vez en el prepucio o en el cuerpo del pene, formando masas
ulcerativas. Si bien es cierto que no hay una causa exacta del cáncer de pene,
algunos de los factores de riesgo son la falta de higiene, algunas lesiones en
el pene, infección con el Virus del Papiloma Humano (VPH),
entre otros.
La Liga Contra el Cáncer viene realizando la campaña “Pelotas
en Juego”, la cual consiste en la realización de despistajes clínicos de cáncer
de pene, testículos y tetillas, por una donación de S/ 35.
Los despistajes se realizarán durante todo julio en sus
centros ubicados en Pueblo Libre, Surquillo y Cercado de Lima, de lunes a
viernes de 8:00 am a 5:00 pm y sábados de 8:00 a 11:00 am. Las citas podrán
agendarse en la web www.ligacancer.org.pe
3. PRIAPISMO: es una dolorosa erección poco
frecuente que puede estar en relación con dos mecanismos fisiopatológicos
claramente diferenciados: obstrucción de la salida venosa de los cuerpos
cavernosos, llamado priapismo venooclusivo, o bien por el exceso de flujo
arterial, denominado priapismo arterial.
Es fundamental distinguir al tipo que nos enfrentamos: el
primero requiere una actuación urgente ya que, a medida que pasen las horas, se
asociará a un mayor riesgo de disfunción eréctil permanente, mientras que el
segundo, al no provocar isquemia.
Se podría recomendar tratamiento de una afección no
diagnosticada, medicamentos inhibidores de hormonas, o el uso de medicamentos
orales para tratar la disfunción eréctil.
4. ENFERMEDAD DE PEYRONIE: es la acumulación de
tejido fibroso cicatrizal en el pene, lo que hace que se curve, y no por una
razón congénita, sino debido a secuelas, traumatismos o microtraumatismos
durante las relaciones sexuales.
Puede hacerse una cirugía, aunque se corre el riesgo de un
acortamiento del miembro viril.
Una curva pronunciada puede causar erecciones dolorosas o
erecciones que no son lo suficientemente duras para el sexo. No hay forma
segura de prevenirlo, ya que es posible que corra más riesgo de contraer la
enfermedad si su padre o su hermano la padecen, es decir, podría ser
hereditario.
También se vuelve más común a medida que envejece. Además,
tiene una mayor probabilidad de desarrollar esta enfermedad si tiene un
trastorno del tejido conectivo.
5. CONDILOMA GIGANTE (CG) O TUMOR DE BUSCHKE-LÖWENSTEIN
(TBL): es un tumor epitelial benigno de origen viral y sexualmente
transmisible. Es una presentación rara de la infección por Virus Papiloma
Humano (VPH) que se observa principalmente en paciente inmunodeprimidos.
Afecta enormemente la calidad de vida del paciente, y debido
a su baja incidencia, su tratamiento es eminentemente quirúrgico. Un método de
prevención es la Vacuna Contra el VPH, considerado como uno de los factores de
riesgo para desarrollar cáncer de pene, ano, verrugas genitales y otros tipos
de cáncer.
Recientemente, desde el 2017, se ha iniciado la
recomendación para que este método sea aplicado en niños de 9 a 14 años a
través de 2 dosis, y varones de 15 años en adelante a través de 3 dosis.



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