Una sana costumbre: El Sub 20 le gano al AZ de países bajos y se consagro campeón con casi 40,000 hinchas en el Templo.
“Boca es el
movimiento popular más grande del mundo”
El escenario fue definitivamente
surrealista. Tal vez aquellos que hayan vivido los tiempos en que la reserva
era el preámbulo de los partidos de primera tengan un recuerdo de ver la cancha
colmada para ver un partido sin jugadores profesionales. Y si bien al Templo le
falto una pequeña porción para colgar el sold out, el marco con el que se jugó
la final intercontinental Sub 20 fue deslumbrante. Y por supuesto se reflejó en
lo que paso en el campo de juego:
¡BOCA FUE
CAMPEÓN POR PENALES ANTE EL AZ DE PAÍSES BAJOS!
Porque el equipo
de Silvio Rudman arranco motivado y con deseos de llevarse puesto a su rival. No
lo logro desde el comienzo, pero nunca dejo de tener el protagonismo del juego.
La gente apoyaba con el manual del hincha de Boca: aliento incesante y
arranques de locura cuando uno de sus jugadores iba al piso o se quedaba con
alguna pelota dividida. Asi, se repitieron aplausos de los que envalentonan
a todos aquellos que ganaron balones divididos.
Los nerlandeses, en
tanto, esperaban con prolijidad y cierto asombro. Por la postura del xeneize y
por el entorno. Su fortaleza quedo claro desde el inicio-estaba puesta en lo
físico. Pero fue muy poco lo que mostraron y el 1-0 con que se fueron
al vestuario fue injusto por demás.
Tal vez una de
las mayores virtudes de Boca haya estado en la calma con que salió el equipo al
regreso de los vestuarios, sin enloquecerse (y sin cambios) aposto a poner la
pelota al piso y seguir intentando.
Con Cevallos y Rivero congeniando más la banda izquierda se convirtió en un problema para la defensa del AZ.
La bombonera
empujó para el empate de Boca
Eso y el aliento
de la gente. Porque el gol del empate se vio venir desde las tribunas. La
gente se levantó cuando (a los siete del complemento) Nacho Rodríguez cabeceo
un buen córner de Ceballos que paso muy cerca del palo opuesto de un arquero
vencido. Unos minutos después el mismo Rodríguez se la jugo y llego a rematar
mano a mano, pero el arquero le tapo bien el palo.
La cancha, literalmente
se había convertido en un hervidero más bien, en la verdadera bombonera. Y
llego el gol del empate, tras un buen tiro libre de Benítez que se
desvió en un defensor rival.
Fue una explosión
no hay duda de que los pibes estuvieron a la altura de lo que se vivió en todo
sentido. Y se vistieron de héroes por como lo jugaron y por cómo se lograron
mimetizar con la gente en la tanda de penales. Claro, ahí sí que los expertos
estaban en la tribuna.
Y los pibes, que
estuvieron a la altura de lo que se vivió, se vistieron de héroes por como lo
jugaron y por el final con penales incluidos.
Claro, ahí sí que
los expertos estaban en las tribunas. Ellos también lo jugaron como una final,
y así se festejó. Desde la República de la Boca para todo el mundo.


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