“Hace poco los caviares aullaron por la supuesta alianza “fujicerronista” lo había nominado. Ahora, sin inmutarse, cambian su versión”.
La mafia caviar,
ha emprendido una fulminante campaña para retomar el control de la fiscalía de
la Nación y repetir la faena que iniciaron el 2018, cuando la capturaron:
usarla como un poderoso instrumento político para perseguir a sus adversarios y
proteger a sus aliados y amigotes.
Las consecuencias
de la brutal campaña de politización de esta importante institución se están
manifestando ahora. Grupos rivales enfrentados furiosamente; magistrados
fracasados, prevaricadores y corruptos, que se creen impunes y rompen todas las
pautas de comportamiento razonable y comedido que deberían mantener,
funcionarios que con absoluta desfachatez filtran información reservada a sus
medios amigos con propósitos políticos; oficiales inescrupulosos que fabrican
historias falsas para acosar y encarcelar a los rivales de sus superiores del
momento, obteniendo a cambio ascensos inmerecidos y beneficios económicos, etc.
Y, con el cinismo
que les caracteriza, los caviares ahora chillan por las destructoras
consecuencias que han tenido sus maniobras para conquistar el Ministerio
Publico (MP) y la vil utilización que dé el han hecho.
En este momento
están usando exactamente la misma plantilla que utilizaron para liquidar al
fiscal Pedro Chavarri y hacerse del poder en el Ministerio Publico.
A Chavarri lo
demolieron con una monstruosa campaña de prensa basada en medias verdades y
falsedades completas.
Para ese
propósito inventaron una supuesta organización criminal, “Los Cuellos
blancos” y, sin ninguna evidencia, lo vincularon a ella. En realidad, lo
que existía era una red de corrupción en el sistema judicial, magistrados
deshonestos que intercambiaban favores para cometer delitos.
El mismo
siniestro sujeto que construyo esa diabólica trama, es el que ha manufacturado
la burda imputación a la fiscal Liz Patricia Benavides Vargas, acusándola de
ser cabeza de una supuesta organización criminal.
Esa denuncia
carece por completo de sustento y no pasaría de ser una anécdota, si no fuera
por el inmenso despliegue de mentiras y falsedades que los medios que la mafia
caviar influye o controla, machacan todo el día y todos los días desde el
inicio de la campaña.
Y, por supuesto,
por la pérdida acción de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), creada por la
coalición vizcarrista, precisamente para hacer lo que está perpetrando ahora:
mantener o recuperar el control del Ministerio Publico y el sistema judicial
para los caviares.
Las acusaciones
publicadas hasta ahora contra la fiscal Benavides son ridículas. Ya se ha
demostrado que no existió un grupo de 37 congresistas sobornados para una
votación y que fue desmentido por la propia Marita Barreto. Los “niños”
son otros y Benavides si los ha acusado.
Otra absurda
falsedad es la influencia que pudo haber tenido Benavides en la elección de
Josué Gutiérrez como Defensor del Pueblo, a quien su asesor no respaldaba. Hace
poco los caviares aullaron porque la supuesta alianza “fujicerronista”
lo había nominado. Ahora sin inmutarse, cambian su versión.
En síntesis, hay que rechazar con toda firmeza esta inmunda maniobra y defender la institucionalidad y a Benavides que, con sus errores, está impidiendo que los caviares retomen el poder en la fiscalía.


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