El
reconocido constitucionalista cuestiona la crisis de los partidos, denuncia
maniobras antidemocráticas en el APRA, advierte riesgos en el sistema electoral
y sostiene que la “luna de miel” entre el gobierno y la
ciudadanía está llegando a su fin.
Desde
Lima, en entrevista con el Noticiero Polémica, el destacado constitucionalista
Ángel Delgado Silva lanzó duras críticas al actual escenario político nacional,
al que calificó como una peligrosa repetición de prácticas que han erosionado
la democracia peruana.
Con un discurso frontal y reflexivo, el
jurista abordó su alejamiento de Avanza País, la crisis interna del Partido
Aprista Peruano, la desconfianza ciudadana en los organismos electorales y la
respuesta del Ejecutivo frente al paro nacional de transportistas.
Delgado
Silva confirmó que fue invitado a participar en Avanza País, pero decidió dar
un paso al costado al no encontrar condiciones mínimas de coherencia política. “Pensé
que había que pasar de la palabra a los hechos, pero esa participación tenía
que estar en función de un proyecto político verdadero, con gente con
capacidad, solvencia moral y política, y lamentablemente no lo encontré”,
señaló.
Añadió que su retiro fue discreto y sin
escándalos, aunque la crisis actual del partido confirma —según dijo— que su
decisión fue correcta.
“Así
no se hace política. No es poniendo vedettes, influencers o personajes
improvisados que se va a sacar al país de la crisis. Eso solo nos lleva a
repetir los horrores que hemos visto en el último Congreso”, advirtió.
APRA:
ELECCIONES INTERNAS BURLADAS
Uno
de los momentos más críticos de la entrevista estuvo centrado en la situación
del Partido Aprista Peruano, particularmente en Lambayeque y Lima
Metropolitana. Delgado Silva denunció que, tras un proceso interno que calificó
inicialmente como positivo, la nueva dirigencia incurrió en prácticas que
traicionan la voluntad de las bases.
“Luego
de permitir elecciones primarias democráticas, la cúpula decide meter un 20% de
amigotes, incluso personas que perdieron en las urnas internas, desplazando a
militantes que sí ganaron su lugar. Eso es una trampa, una burla a la
militancia”,
afirmó.
El
constitucionalista citó como ejemplo el caso del doctor Moisés Tambini, quien
pasó del puesto 37 al número 10 en la lista congresal.
“Eso se llama hacer trampa. Si van a hacer
eso, mejor que no hagan elecciones. Sería más honesto”, sentenció, cuestionando
duramente a los llamados “renovadores”.
“El
hecho de ser jóvenes no les quita lo corruptos. Hoy se comportan igual o peor
que las viejas cúpulas que tanto criticaron”, añadió, advirtiendo que estas maniobras
pueden costarle al APRA su presencia política e incluso poner en riesgo el
umbral electoral.
DESCONFIANZA
ELECTORAL Y SILENCIO INSTITUCIONAL
Delgado
Silva también se refirió al creciente descrédito de los organismos electorales,
una percepción que, según él, tiene sustento en hechos recientes.
“Esa sensibilidad la comparto. He visto la
actitud de esta gente en elecciones pasadas y no hubo la fuerza suficiente para
cambiar a los protagonistas que dirigieron ese proceso”, indicó.
Recordó
además las cuestionadas decisiones en torno a la ONPE y la RENIEC,
y criticó el silencio del Congreso. “Ahí hay un fundamento real para la
sospecha. Espero que la prensa independiente esté vigilante para que no se
trafique ni se cambie la voluntad popular”, enfatizó.
*PARO
DE TRANSPORTISTAS Y FIN DE LA ‘LUNA DE MIEL’
Sobre
el paro nacional de transportistas, Delgado Silva calificó como “gravísimas”
las declaraciones del premier, quien minimizó la protesta y acusó al gremio de
criminal. “Con una torpeza gigantesca, los han insultado. Esas palabras han
tenido la virtud mágica de unirlos a todos”, sostuvo.
Para
el jurista, este conflicto marca un quiebre entre el gobierno y la ciudadanía. “Ha
pasado más de un mes de promesas, gestos y bailecitos, pero en la práctica la
violencia criminal sigue asolando al país. La luna de miel con el gobierno del
señor Jerí se está acabando”, sentenció.
GESTOS
QUE GENERAN SOSPECHA
Finalmente,
Delgado Silva cuestionó la reunión del presidente Jerí con un empresario chino,
no por el encuentro en sí, sino por la forma en que se realizó. “No soy un
caza brujas, pero ir disfrazado para no ser reconocido revela vergüenza y
genera sospechas. Eso ya lo vimos con Pedro Castillo en Sarratea y todos
sabemos cómo terminó”, advirtió.
“Nadie
sospecha de una reunión en un café o restaurante. Lo grave es la conducta de
esconderse. Eso hace pensar que hay algo tramposo o culpable”, concluyó.
Las declaraciones del constitucionalista no solo evidencian el desgaste del sistema político, sino que plantean una reflexión de fondo: mientras los partidos y el Estado no rompan con las viejas prácticas, la desconfianza ciudadana seguirá creciendo y la democracia continuará en riesgo.

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