En Lambayeque,
hablar de inclusión suele quedarse en declaraciones bien intencionadas,
ordenanzas sin presupuesto o actividades simbólicas que no cambian la vida de
las personas con discapacidad.
Lo ocurrido en
el distrito de Olmos merece algo más que una nota protocolar: merece una
reflexión crítica sobre qué significa ejercer el poder con responsabilidad
social.
La inauguración
del ‘Local de usos múltiples para personas en condición de discapacidad’ no es
solo una obra de infraestructura. Es un mensaje político claro: cuando una
autoridad tiene visión, decide priorizar a quienes históricamente han sido
invisibles y entiende que la inclusión no es caridad, sino una obligación del
Estado.
Hoy, las
personas con discapacidad y alguna condición de Olmos cuentan con una nueva
infraestructura diseñada bajo criterios de accesibilidad universal e inclusión
social, que incluye rampas de acceso, sala de usos múltiples, servicios
higiénicos inclusivos, ambientes para terapia física, tópico, sala de espera y
espacios adecuados para la atención integral de personas con discapacidad. Se
trata de un proyecto que responde a una demanda social acumulada durante años
en Olmos.
El alcalde de
Olmos asumió una decisión política donde otros gobiernos locales optaron por
mirar a otro lado. Mientras varios distritos de la región continúan sin un solo
espacio especializado, Olmos demuestra que sí es posible invertir con enfoque
social cuando existe voluntad y prioridades claras.
Este tipo de
acciones dejan legado. No el legado del cemento vacío, sino el de la
infraestructura con propósito. Sientan un precedente para los futuros
gobernantes de Olmos, quienes ya no podrán alegar desconocimiento ni excusas
presupuestales. La vara ha sido puesta más alta y la ciudadanía tendrá con qué
exigir continuidad y mejora.
El reto no
termina con la inauguración. La infraestructura debe ir acompañada de gestión:
especialistas, programas permanentes, articulación con el sector salud y
compromiso del sector privado. De lo contrario, el riesgo es convertir una
buena obra en una postal sin contenido sostenible.
¡Cultivando y
contribuyendo!
Son miles de
millones que mueven gracias a las exportaciones agroindustriales. Olmos es
clave; en este distrito están apostadas varias empresas y este lugar es hoy la
despensa del mundo. No sería nada descabellado pensar que sean parte de este
proyecto social para hacerlo sostenible. Olmos ha dado un paso que toda la
región Lambayeque debe mirar.
Hoy, la
pregunta ya no es si se puede hacer inclusión desde los gobiernos locales, sino
por qué otros no lo están haciendo. Cuando una autoridad gobierna con
responsabilidad social, no solo ejecuta obras: construye precedentes, deja
huella y redefine el sentido del servicio público.
Reconozco,
saludo y aplaudo esta obra, porque desde mi profesión recorro, bajo al campo y
he podido conocer de cerca casos que, con esta noticia, me alienta a decir: sí
se puede, sí hay autoridades que dan los primeros pasos. ¡Queremos más
autoridades con capacidad!
Bien, alcalde, bien por Olmos, bien por las personas con discapacidad y condición.


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