Después de una
serie de rumores y esperanzas se ha anunciado ya, con algo de certeza, que el
actual Pontífice León XIV podrá realizar un viaje a Sudamérica para finalizar
el año 2026.
Al menos ese es
su deseo y así lo ha manifestado a una delegación de Obispos que visitó el
Vaticano.
Pero el vocero
de dicha delegación ha sido cauto y sincero en decir que las gestiones a ese
nivel están únicamente originadas en la invitación que hizo la Presidencia del
Perú, firmada primero por la señora Boluarte y reafirmada ahora por el señor
Jerí.
Es decir, de
ese rompecabezas hay dos piezas, pero falta la más importante: la ejecución.
Un viaje de
esas características no es como tomar mis bolsitas y salir al mercado. Existen
horas y distancias enormes entre Europa y Perú, amén de que si el Papa organiza
una visita a América también tiene que visitar países vecinos y en todo caso,
los responsables administrativos del Vaticano deberán armar todo el esquema y
hacer coordinaciones para ello.
Una vez
resuelta esa etapa viene lo más difícil. De hecho, si León XIV visita Perú
deberá llegar a Chiclayo. ¿Ya estará la ciudad limpia, ordenada y en
condiciones de atender a la Comitiva y a todos los extraños que llegarán para
poder ver al Pontífice? -No quiero ser pesimista pero no se trata de pegar
cartelitos en las esquinas diciendo “bienvenidos”.
Chiclayo como
ciudad, tiene graves problemas de orden y una corrupción en todas sus
instituciones que, ojo aquí, Robert Francis Prevost si conoce al haber
participado en nuestra Comisión Regional Anticorrupción en el 2019.
Si el Pontífice
llega en noviembre, ya podrá encontrar a las nuevas autoridades regionales y
municipales electas pero los salientes qué harán… ¿se esconderán?; ¿los atacará
de un momento a otro un COVID emergente?
Parece que se
repetirá la hermosa historia de los talentos repartidos y como verdadero
seguidor de Jesús, el Papa preguntará a los hijos extraviados ¿Qué hicieron con
el poder que les confié?
No se
desarrolla a una comunidad en base a una cumbia pegajosa y a unos estrados
enormes con música escandalosa.
Antes de que
León XIV llegue, primero lo hará una comisión protocolar para verificar el
estado de las cosas.
Pudiese ser que
esa comisión sugiera hacer únicamente un sobrevuelo de la ciudad, pero verán
también desde arriba las enormes cantidades de basura acumuladas por nuestra
mafia social, a la que nunca le interesó instalar una planta de tratamiento que
canalice los desperdicios generados por un colectivo de individuos que
únicamente están buscando ganar plata con los carteles, la propaganda, el licor
y la cumbia, como distintivos para este colectivo social y político de los
últimos cuatro años, que se sacó la lotería y no la saben aprovechar.
Bueno la señora
Alcaldesa parece haberse dado cuenta de que el muñequito de torta nada es si no
está parado sobre una torta y la verdadera torta está en la ciudadanía que
apoye al muñeco.
Por eso ha
pedido a todos los norteños colaborar en presentar una mejor ciudad y tiene
también una justificación para evitar ser suspendida en estos días.
Ojalá que el
Papa, en perfecto castellano o en latín (por el roche), no le pregunte por el
arbolito que se hizo conocido mundialmente en una Navidad que ya se olvidó.

Publicar un comentario