- Asesórese políticamente mejor,
señor presidente, en especial por quienes sepan más que usted...
Cómo puede pensar Kuczynski en destrabar la economía si no
piensa también, como dice Carlos Meléndez, en destrabar antes –o a su vez– la
política, comenzando por liberarse de la trampa que se lo impide: la
confrontación radical, alimentada, de un lado, por el complejo de obligarse a
negociar con quien tiene la mayoría en el Congreso, el fujimorismo, y, de otro
lado, por el miedo a quienes votaron por él para que no ganara Keiko Fujimori,
que son los mismos que en el fondo tampoco lo quieren como presidente.
¿Acaso el comportamiento
de Verónica Mendoza y su movimiento no es una demostración de que les importa
un rábano la presidencia de PPK después de haber votado por él?
Sin embargo, el mandatario tiene que salir del pozo para
negociar y entenderse también con la vieja y nueva izquierda, incluida la de la
planilla estatal, en busca de acuerdos mínimos, al igual que con los demás
partidos. La gobernabilidad del país y los riesgos que corre el crecimiento
económico se lo exigen, más allá de las falsas, hipócritas y diabólicas
adhesiones del tiempo electoral.
Keiko Fujimori y su mayoría parlamentaria tienen que salir
igualmente de la trampa de sus miedos y complejos, comenzando por tener que
tratar con quienes supuestamente les “robaron
la elección”, y por dejar atrás la terquedad de que como se sienten dueños
de la Constitución del 93, esta debe “permanecer
intacta”, sin cambios, y, peor aún, sin reformas. No hay manera de salir
adelante sin diálogo, acuerdos y consensos para ello. Y en esto el fujimorismo,
de cara al pasado, tiene que darnos importantes señales de reconversión
democrática, más si quiere ser alternativa válida de gobierno el 2021.
Del buen ejemplo que den Kuczynski y Keiko Fujimori, colocándose
por encima de sus diferencias, miedos y complejos, y haciendo lo que tienen que
hacer, es decir, política decente y responsable entre Gobierno y Congreso, va a
depender mucho que no necesitemos muletas como el Acuerdo Nacional, el Consejo
de Estado o la Comisión de la Integridad. Hagamos eficaces y respetables los
mecanismos de poder reales en lugar de buscar otros artificiales. Si a esto se
llama convivencia o cohabitación, en buena hora que lo sea. Es mejor que la
propuesta del abismo social y político, para solo recoger los escombros de otra
década perdida.
Asesórese políticamente mejor, señor presidente, en especial por
quienes sepan más que usted y por quienes no lleven agua a sus molinos de
viento. Y dese el lujo de cambiar “ministros
de lujo” si no funcionan. Debe importarle más hacer un gobierno de lujo que
exhibir un “Gabinete de lujo”.
Fuente: ElComercio

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