- Acusaciones contra Mario Testino enfocan los
límites entre la transgresión sexual y la fotografía de erotismo.
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| Anja Rubik y Nikolai Danielsen para Testino, en abril del 2015. |
Para
colocar las primeras piedras de su imperio, Testino tuvo que trasladarse a
Londres en 1976. El peruano llegaría la capital inglesa aún marcada por la
revolución cultural del fenómeno Swinging London, instalado a mediados de los
años sesenta, y empezaría a consolidar su propio estilo en medio de la bohemia
situada alrededor de sociedad y la fotografía. Pasó del conservadorismo peruano
a los códigos más abiertos (e indelebles) de Europa. Más de cuarenta años
después, el lente de su trayectoria está a punto de romperse.
“Yo pienso que el límite entre el fotógrafo y su
entorno es el respeto mutuo”,
apunta Lorry Salcedo. El tipo de sesión que se esté realizando -así ésta
implique un desnudo del modelo o no- no debería alterar la relación de trabajo.
“De ningún modo está justificado el
abuso de poder en ningún área del ámbito profesional. El hecho de hacer
fotografía erótica no implica extralimitarse”, enfatiza.
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| Fotógrafo Lorry Salcedo y Carmen D’Alessio, amiga de Testino. |
Las fotos más reconocidas de Testino van desde los retratos a
personalidades -como la familia real inglesa o las celebridades de Hollywood-
hasta proyectos como Towel Series, en el que el peruano captó actores y
cantantes semidesnudos y en toalla en el 2014.
En ese caso la premisa fue la exploración artística de la
intimidad. Para el socio de Lima Fashion Week, Carlos Andrés Luna, el hecho de
que en las sesiones se trabaje con la imagen de las personas da la impresión de
que es un espacio enormemente sensible. Sin embargo, “la presión y las formas de abuso existen en todos los trabajos. Y está
justamente en mano de los trabajadores poner el respeto.
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| Carlos Andrés Luna y Nasim Mubarak comentan sobre el mercado fotográfico. |
Puede
parecer que es un espacio sensible porque se juega con el uso de la imagen.
Pero no, es igual que en todos los trabajos”, explica. “Cualquier jefe podría proponer algo
indecente y está en ti aceptarlo o no”, agrega. Ni los desnudos ni las
fotografías de erotismo se anteponen a la ética.
El debate va a la par de
las exigencias de la publicidad y los medios de comunicación que claman por
material que, en ocasiones, roza con la transgresión sexual. En los años
noventa, una publicidad de Calvin Klein -con un largo historial de censuras en
su haber- fue retirada del aire por ser considerada inadecuada. Un ejemplo del
liberalismo con excesos bajo el que fue cobijado un joven Testino.
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| Jonathan Bellini posa para Testino. |
En
el reportaje de The New York Times, un exagente de la industria relata que
negarse a trabajar con alguien como Testino era, prácticamente, desechar tu
carrera en el modelaje. Es decir, el fotógrafo habría utilizado su figura de
autoridad sobre los modelos para los abusos. Todo en el nombre -y con la excusa-
del arte. “Si tú estás en un medio como
Europa y no funcionas, llaman al siguiente. Esta gente tiene un plan B”,
explica el fotógrafo Nasim Mubarak, quien considera “un albur” predecir qué pasará con el mercado peruano en caso se
corroboren las acusaciones contra Testino. Los clientes podrían afianzar su
relación con los fotógrafos antiguos o, en el peor de los casos, buscar nuevos
rostros por temor a episodios de acoso.
Por
su parte, la leyenda de la noche neoyorquina y exsocia de la discoteca Studio
54, Carmen D’ Alessio, sostiene que “lo
único que puedo pensar de estos chismes es que la gente que hace ese tipo de
cosas está buscando más que nada publicidad y quizás hasta dinero”. Y sentencia
que “si alguien tiene algún prejuicio en contra de las ofertas siempre tiene su
voz para decir ‘no, no estoy de acuerdo’”. Con Testino aún fuera de foco,
el debate está abierto.





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