No era un día
cualquiera en el Complejo Deportivo de la Videna. Mientras el sol caía sobre el
césped principal, las pizarras de análisis y los GPS quedaron a un lado para
dar paso a lo que mejor saben hacer: jugar. En un partido de confraternidad que
destiló nostalgia y calidad, el comando técnico de la Selección Mayor, liderado
por el profesor "Mano" Meneses, se enfrentó al equipo de las
Divisiones Menores en un choque que sacó chispas y sonrisas por igual.
UN
VERDADERO"DREAM TEAM" EN EL CAMPO
La presencia
de figuras históricas convirtió el amistoso en un repaso por las mejores épocas
de nuestro balompié. Por un lado, la elegancia de Leo Rojas y la garra intacta
de Jean Ferrari marcaron el ritmo del mediocampo. Sin embargo, las miradas se
centraron en los "profes" de las canteras: Renzo Revoredo (DT de la
Sub-17), José "El Chino" Pereda y el siempre técnico Percy Olivares,
quienes demostraron que el talento no tiene fecha de caducidad, aunque el
físico pida tregua después de los primeros veinte minutos.
EL
"EFECTO PRESIDENCIAL" Y LA TÁCTICA DEL "MANO"
El Presidente
de la FPF, Agustín Lozano, no solo fue el anfitrión, sino el protagonista de la
gran interrogante de la tarde: "¿Para quién juega el jefe?". Con un
despliegue que sorprendió a propios y extraños, Lozano se asoció con el
"Mano" Meneses, quien desde la zona técnica (y a ratos dentro del
campo) intentó poner orden a un equipo que, por momentos, prefería el lujo
antes que la marca.
"¡Cuidado
con marcar al Presidente!", se escuchaba desde el banco entre risas,
mientras los defensores, en un gesto de "fair play" casi diplomático,
le daban el espacio necesario a Lozano para que filtrara pases con la soltura
de un "10" clásico.
GOLES,
"KILOMETRAJE" Y FRATERNIDAD
El encuentro
fue un festival de goles y situaciones curiosas. Desde los cierres precisos de
Revoredo hasta las proyecciones de Olivares que recordaron sus mejores años
cuando se devoraba toda la banda. No faltaron las caídas dramáticas —atribuidas
más al "alto kilometraje" que al roce físico— y los reclamos jocosos
al árbitro, quien tuvo la difícil tarea de impartir justicia ante tantos
nombres de peso.
"Estamos
con el kilometraje alto, yo ya estoy en los 63 mil", se oyó decir a uno de
los protagonistas principaleS, el profe Meneses, tras una jugada dividida,
desatando las carcajadas de los presentes. Y es que, más allá del marcador
final, el objetivo se cumplió con creces: fortalecer la unidad entre el comando
técnico de la mayor y los formadores de las categorías menores.
CIERRE DE
ORO
La jornada
terminó con una foto para el recuerdo, donde la jerarquía de los
exseleccionados y la plana directiva se fundieron en un solo abrazo. La
revancha quedó pactada en el aire, aunque todos coincidieron en que primero
habrá que esperar a que el ácido láctico baje y el cuerpo recupere la movilidad
tras una tarde de fútbol puro en la casa de la Selección.

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