“Existe un grupo vasto, amplio, acallado mas no silente que ve un
autoritarismo hipocritón, sin equilibrio de poderes”.
Presidente Vázquez, le escribe una periodista con 28 años de
carrera que no defiende intereses y que trabaja honestamente. En el Perú de hoy
estamos patas arriba. El Estado de derecho y la independencia de poderes se
vulneran sin que nada pase. Reina lo de circo sin pan porque,
desafortunadamente, la economía no cobra el impulso que debería.
(Peru21) El circo nos ha llevado a un
estado de polarización, odio político y violencia extrema. El gobierno, “Yo el Supremo”, llamó a un referéndum
el 28 de julio pasado. El Congreso no podía hacer “modificaciones sustanciales” al proyecto del Ejecutivo. Se amenazó
con cerrar el Parlamento, creando incertidumbre.
Vivimos un totalitarismo que,
dicho sin pasión política, utiliza a la justicia para perseguir a los
opositores del régimen que podrían estar en las próximas elecciones. La
lideresa de Fuerza Popular y 11 fujimoristas están presos. Abunda la
colaboración eficaz, pero la justicia no corrobora esos dichos. El debido
proceso es violado constantemente. Arbitrariamente, el fiscal imputa a Fuerza
Popular y al Apra ser organizaciones criminales, como la camorra o la mafia.
En virtud de ello hay un
frenesí de encarcelamientos poco jurídicos y más bien políticos. El fiscal y el
juez encargados abusan de la prisión preliminar y preventiva sin juicio previo.
Resulta notorio que responden a intereses políticos. La prensa, no obstante,
los mira con aprobación. Con gran tupé, el fiscal en cuestión le escribe a su
gobierno que “pondría en riesgo el
trabajo de la Fiscalía” si asilan a Alan García.
Otro rasgo de totalitarismo es
la feroz y nunca vista embestida contra el fiscal de la Nación, Pedro Chávarry.
Más de 300 carátulas en su contra, desprestigio en los medios, declaraciones
intrusivas e ilegales del presidente, el premier y otros para que Chávarry
salga del cargo. Las campañas en su contra continúan.
Como información, el caso Lava
Jato estaba adormecido. El embate contra Chávarry puede explicarse porque, al
parecer, hay intereses para que no se active. El presidente tiene cerca de 40
investigaciones y tres juicios penales.
Otros miembros del gobierno
también son investigados por la Fiscalía. Del mismo modo, es totalitarismo que
se allane un prestigioso estudio de abogados abusivamente. Irrespeta el secreto
profesional y las garantías fundamentales. Es una clara acción de intimidación
contra la defensa del fujimorismo. La repudiable agresión física al aprista
Alva Castro significa igualmente despotismo.
Existe un grupo vasto, amplio,
acallado más no silente que ve un autoritarismo hipocritón, sin equilibrio de
poderes. Sea cual fuere su decisión respecto al asilo, sopese lo relatado.

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