(DiarioUNO) Daniel Salaverry lo explica con
números: “En el 2001 teníamos 1,600
trabajadores. Hoy, en el 2019, son 3.300 en el servicio parlamentario, que
sumados a los integrantes de la organización parlamentaria, se superan los
4.000”.
Es decir, cada representante
tiene 30 empleados. El Parlamento es el termómetro de las instituciones, dice
un informe de Caretas. Sin embargo, la calidad del Congreso está en
cuestionamiento.
Salaverry destaca: “Es hora de sincerar y profesionalizar la
planilla. Que deje de ser una agencia de empleos de los partidos de turno. Solo
el 27% de los trabajadores contratados son profesionales”.
“La edad promedio es de 58 años. La gran mayoría de los que pasan
de tener Contrato Administrativo de Servicio (CAS) a ser nombrados, se relajan
y no cumplen con sus labores como deberían. Esperan quedarse de por vida”, agrega.
NO
MÁS NOMBRAMIENTOS
“Por acuerdo de mesa directiva se prohíben nuevos nombramientos de
trabajadores que pasen de CAS y Ley 728: cualquier trabajador que ingrese como
estable a la planilla del Congreso va a tener que ser a través del concurso
público y no organizado por el Congreso”, dijo el presidente del
Legislativo.
Para lo anterior se implementará
un concurso público a través de la Autoridad Nacional del Servicio Civil
(SERVIR), que elaborará los perfiles con una universidad privada.
Se espera que el concurso con 207
plazas se realice la primera semana de abril. Trascendió que el centro de
estudios sería la Universidad de San Marcos. Pero esto no se queda aquí, hay
una salida.
Porque la gestión de Salaverry
tiene “un plan de incentivos de
jubilación anticipada, con una contraprestación que les permita irse tranquilos
y dejar esa plaza para un joven profesional”.
Salaverry propuso, además,
eliminar la semana de representación. Alrededor de este tema se armó un
escándalo que develó una serie de acciones tras bambalinas que se remonta hasta
la gestión César Zumaeta, en el segundo gobierno de AG.
ALGO
MÁS
Recientemente se abrieron
investigaciones por el incremento de los viáticos an cuando los congresistas se
encontraban fuera del país. Esto armó un revuelo en el que ahora Daniel
Salaverry es investigado por obra y gracia de Karina Beteta, que dijo que la
maltrató e insultó.

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