“LES
DEJO MI CADÁVER COMO MUESTRA DE DESPRECIO A MIS ADVERSARIOS”
“Que Dios, al que voy
con dignidad, proteja a los de buen corazón y a los más humildes”, fue el
mensaje que leyó su hija Luciana en el Aula Magna antes de su cremación.
En la mañana del último día del velorio del expresidente
Alan García se leyó un testamento político que dejó el líder aprista antes de
dispararse en la sien, el pasado miércoles 17 de abril, cuando un fiscal del
caso Lava Jato y un grupo de policías pretendieron detenerlo por el caso
Odebrecht.
Al margen de la multitud que acompañó ayer al féretro de
García Pérez, fue ese testamento, leído en el Aula Magna del local partidario
de Alfonso Ugarte, el momento más emotivo de la ceremonia de despedida de quien
fue dos veces presidente de la República (1985-1990 y 2006-201).
La idea central del documento es que el exmandatario
consideraba que su misión con el Perú, su partido y su familia había sido
cumplida, pero que, dada la persecución política en el caso Odebrecht, jamás
iba a aceptar ninguna humillación ni detención para luego ser encarcelado y
exhibido como trofeo de guerra por sus adversarios y la prensa concentrada.
“He visto a otros
desfilar esposados, guardando su miserable existencia [expresidentes y
dirigentes políticos], pero Alan García no tiene por qué sufrir esas
injusticias y circos”, leyó Luciana García Nores, hija del extinto
exmandatario.
“Por eso le dejo a
mis hijos la dignidad de mis decisiones, a mis compañeros una señal de orgullo
y mi cadáver como una muestra de mi desprecio hacia mis adversarios, porque ya
cumplí la misión que me impuse”, añadió la joven en una lectura
conmovedora, por momentos con voz entrecortada y entre lágrimas de muchos
asistentes.
Antes de leer la misiva, Luciana dejó constancia de que si
bien su progenitor no dejó directivas de dónde querría que lo velen, sostuvo
que sería el local de Alfonso Ugarte junto a “todos sus compañeros”.
Recordó que él fue “con
todos y cada uno de sus hijos el hombre más cariñoso, engreidor, dulce y
alegre”. No solo eso, sino que leía su carta con la “esperanza de que sus
sinceras palabras ayuden a sanar nuestros corazones”.
“Cumplí con la misión
de conducir el aprismo al poder en dos ocasiones (…). Creo que esa fue la
misión de mi existencia, teniendo raíces en la sangre de ese movimiento”,
escribió García.
“Por eso, y por los
contratiempos del poder, nuestros adversarios optaron por la estrategia de
criminalizarme por más de 30 años, pero jamás encontraron nada y los derroté
nuevamente porque nunca encontrarán más que sus frustraciones y
especulaciones”, señala en otra parte la misiva.
“En este tiempo de
rumores y odios repetidos que las mayorías creen [que es] verdad, he visto cómo
se utilizan los procedimientos para humillar y no para encontrar verdades”
“Por muchos años me
situé por sobre los insultos, me defendí y el homenaje de mis enemigos fue
argumentar que Alan García era suficientemente inteligente como para que ellos
no pudieran probar sus calumnias”, agregó.
En consecuencia, aseguró García, “no hubo ni habrá cuentas,
ni sobornos, ni riqueza; la historia tiene más valor que cualquier riqueza
material”.
“Nunca podría haber
precio suficiente para quebrar mi orgullo de aprista y de peruano, por eso
repetí: otros se venden, yo no”, reiteró, repitiendo las conocidas palabras
que había popularizado en sus redes sociales.
“Cumplido mi deber en
la política y en las obras hechas en favor del pueblo, alcanzadas las metas que
otros gobiernos y países no han logrado, no tengo por qué aceptar
vejámenes”, insistió García en su escrito.
“Que Dios, al que voy
con dignidad, proteja a los de buen corazón y a los más humildes”, concluyó en
medio de aplausos unánimes y consignas de “El Apra nunca muere”, “Compañero
García, ¡Presente!”, “Cuando un aprista muere… ¡Nunca muere!”.
Por lo visto, el ‘animal
político’ que fue Alan García Pérez, con esas palabras asestó un nuevo
golpe a sus enemigos que el aprismo personifica en el presidente Martín
Vizcarra -contra quien también seguían coreando la consigna “Vizcarra asesino”-, los fiscales del
caso Lava Jato, encabezados por José Domingo Pérez, y el brazo mediático
anti-aprista liderado por IDL-Reporteros y la concentración mediática.
“ACTO DE CORAJE Y DIGNIDAD”
Es obvio entonces que para el Apra y muchos peruanos Alan
García será visto como mártir del aprismo que se rebeló contra lo que
consideraba una injusta persecución. Será visto, como lo señala el académico
Martín Santibáñez, como alguien que “se
inmoló ante una injusticia, por el Estado de Derecho, por la presunción de inocencia
y por el debido proceso
En cambio, Hugo Neira ha dicho que “lo de Alan García no fue un acto de cobardía, fue un acto de coraje.
El mensaje fue: ‘rebélense, no obedezcan a la justicia cuando no es justa; sean
libres’. Alan ha hecho un gesto de rebeldía moral”.
PREÁMBULOS
La sentida lectura del testamento ante el féretro y los
restos de Alan García fue precedido por un programa coordinado entre el partido
y la familia. Como los restos de Alan García fueron velados desde el último
miércoles en el local partidario del Apra, ubicado en la avenida Alfonso
Ugarte, en el distrito de Breña, hasta allí llegaron, a primeras horas,
centenares de activistas del partido, todos los congresistas de la Célula
Parlamentaria Aprista y familiares.
Asimismo, delegaciones de provincias, amigas, curiosas,
simpatizantes y líderes políticos de otras agrupaciones para darle el último
adiós al ex gobernante.
La ceremonia empezó con un minuto de silencio por la muerte,
en accidente carretero, de ocho militantes del Apra que venían a los funerales
desde la región norteña de Piura. (Ver pág. 17)
Luego, el párroco de Manchay, José Chuquillanqui, en el
responso, hizo un llamado a la calma, a no alimentar odios y agradeció al
expresidente por haber facilitado agua, luz y títulos de propiedad a los pobres
de su localidad.
LAS MEMORIAS
Le siguió el secretario general del PAP y congresista Elías
Rodríguez con un mensaje de reafirmación partidaria en un momento de dolor.
Otro dirigente que hizo uso de la palabra fue Jorge del
Castillo, quien rescató no solo el hecho que Alan García haya respetado la
libertad de expresión y la democracia, sino que “fue el gran gestor del proceso
[del diferendo marítimo con Chile] ante la Corte Internacional de Justicia de
La Haya que fue exitoso para el Perú”.
En plena intervención de Del Castillo, exactamente a las
09:35 de la mañana, hizo su ingreso –en silla de ruedas- la madre de Alan
García, Nytha Pérez, para despedir a su hijo y acompañarlo hasta el cementerio
Mapfre de Huachipa donde sería cremado.
Cuando estuvo frente al féretro, la anciana, que fue
fundadora del Apra en Camaná, agachó la cabeza y fue consolada por la familia,
especialmente por su nieto Alan Raúl Simón García.
El secretario personal de García, Ricardo Pinedo Caldas y el
ayacuchano Omar Quesada también intervinieron. Pinedo anunció la publicación de
un libro póstumo que ya tenían listo con su exjefe y que solo faltaba la
autorización de la familia y escoger las fotos para que la publicación salga a
luz.
“Habíamos terminado
de hacer las memorias [con Alan García], que espero sea una obra que pueda
concluir si la familia me lo autoriza”, expresó Pinedo.
RENOVAR EL JURAMENTO
Al final, antes de la lectura del testamento político, le
tocó el turno del rol de oradores al congresista Mauricio Mulder, por la
Comisión Política del partido. A García, en su opinión, más que odio, sus
adversarios le tenían miedo y envidia.
Si Alan García dio al partido su sangre y su sacrificio,
Mulder hizo un llamado a renovar el juramento, “en cada uno de nosotros”, para
sacar adelante el partido y el legado de Haya de la Torre, quien ha sido velado
en la misma Aula Magna hace 30 años.
De otra parte, como se mantuvo la decisión de la familia de
no aceptar los honores de estado para el finado expresidente, esta parte del
programa del último día de las exequias en la Casa del Pueblo concluyó a las
10:10.
De inmediato, el féretro fue trasladado por la avenida
Alfonso Ugarte en dirección a la plaza Dos de Mayo y luego a la Plaza San
Martín, recibiendo el saludo de los transeúntes, incluso desde las casas y
balcones del Cercado de Lima, esto al margen de un incidente con un pequeño
grupo de antiapristas apostados en la Plaza San Martín, que tuvieron que
retirarse.
LA MÍSTICA
Cuando el país pensaba que la mística de los partidos
políticos era asunto del pasado, o que los grandes oradores y los rituales
partidarios, con sus consignas retumbantes, también eran asuntos de historia,
de pronto el sepelio del expresidente Alan García nos hizo recordar, este
viernes 19 de abril de 2019, que en el curtido Partido Aprista Peruano están
vigentes o acaso han renacido ante el suicidio de su último caudillo del siglo
XX.
23 de mayo de 1949
Este fue el día en nació Alan García, en Lima, siendo sus
padres Carlos García Ronceros y Nytha Pérez Rojas, apristas ambos. El
expresidente era investigado por presuntos delitos de lavado de activos,
tráfico de influencias y colusión agravada en la adjudicación de la Línea 1 del
Metro de Lima a Odebrecht y Graña y Montero.
Federico se inscribe en el partido
Después de la lectura de la carta-testamento de Alan García,
el hijo menor de García, Federico Danton, de 14 años, horas antes de que el
cuerpo del expresidente sea cremado y sus restos trasladados al Camposanto
Mapfre, en Huachipa, firmó -sobre el féretro de su padre- el documento que lo
inscribió como militante del Partido Aprista Peruano.




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