DESVELANDO LA PROPUESTA


ACLARACIONES DE ENTRADA.

No se trata de un proyecto simple, ni siquiera un proyecto grande, se trata de un megaproyecto de parecida magnitud del Proyecto Olmos tanto por la magnitud de las obras contempladas, por el ámbito de influencia y por el monto que supera los 600 millones de dólares. Es pues un megaproyecto con varios componentes.

Otro elemento a aclarar es que la presa La Montería es una de las obras importantes del megaproyecto, pero no es el único pues contempla un conjunto de grandes obras, entre ellas la represa Sicán y la construcción de obras de canalización, obras de captación e incluso la construcción de un túnel.

El nombre del proyecto, según la ficha de Proinversión es “Iniciativa cofinanciada Sistema Hídrico Integral del Valle de Chancay – Lambayeque. Región Lambayeque” y ha sido publicada como tal en el portal web de Proinversión obligada por normas específicas, de no ser así Proinversión lo mantendría en secreto.

Normalmente alguna autoridad o entusiasta asesor trata de endilgarse la paternidad del proyecto o su padrinazgo, pero al darse cuenta que esto trae riesgos buscan rápidamente culpar a otros y zafarse de la responsabilidad. Por ello aclaramos que este proyecto ha tenido tres avales o visto bueno de tres administraciones regionales, el año 2010 fue la administración de Yehude Simon, los años 2015 y 2016 fueron avalados por la administración de Humberto Acuña y el año 2020 está siendo muy bien recibido por la administración de Anselmo Lozano que incluso se ha comprometido a allanar el camino y convencer a los comuneros sobre las bondades del megaproyecto.

Todos parecen haber dicho, los titulares o sus voceros, que el magaproyecto “va si o si” al estilo que les gusta a las corporaciones. Por lo tanto, es una propuesta que ya tiene diez años y ha tenido algunos padrinazgos en todo este tiempo. Parece que también la Cámara de Comercio y Producción de Lambayeque y la Junta de Usuarios del Valle Chancay – Lambayeque han jugado a favor de esta iniciativa en algunos periodos.

La empresa brasileña Queiroz Galvao ha sido desde antes del 2010 y hasta por lo menos 2018 la gran promotora de este megaproyecto y que se mantuvo como tal incluso en medio del escándalo Lavajato que también la incluye como una empresa corrupta y corruptora. Así fue respaldada por Pro inversión, por el PEOT y por el Gobierno Regional de Lambayeque en tiempos de Humberto Acuña.


Pero todo parece indicar que esta corporación brasileña ha transferido sus acciones o su interés en favor de una corporación hindú que está apareciendo como titular de la iniciativa cofinanciada. Suponemos que el cambio de titularidad no ha supuesto – pues no se ha dado a conocer – ningún cambio sustancial en el contenido de la propuesta y eso es pertinente puntualizarlo porque algunos entusiastas propagandistas imaginan que el cambio del titular supone automáticamente el cambio o mejora del contenido de un proyecto y eso no es así.

LOS DOS COMPONENTES DEL MEGAPROYECTO

Tenemos evidencias que tanto Proinversión, el PEOT y la misma empresa patrocinadora habla e insiste en uno de los componentes del proyecto, el referido a la gestión integral del valle Chancay Lambayeque y que las represas a ser construidas servirán para almacenar el agua sobrante de las avenidas estacionales del río para asegurar, mejorar y ampliar el agua de riego en el valle. La presa Sicán estaría orientada a proveer de agua para las poblaciones con dificultades de tener agua potable las 24 horas del día.

Con esa justificación lograron que el Consejo Regional les diera el visto bueno a la Iniciativa de Cofinanciamiento el año 2015 y les ratificara el año 2016. Así lograron también la adhesión de los regantes, de los productores agrarios y de alguna prensa nacional y regional. Y no estaban mintiendo pues ellos se centraban en difundir digamos el contenido general de su propuesta:

 “Diseño, construcción, instalación y operación de un sistema hidráulico integral en el valle Chancay – Lambayeque mediante la construcción de infraestructura primaria de dos presas (La Montería y Sicán) y la ejecución de obras de conducción accesorias. Asimismo operación y mantenimiento de la infraestructura existente (sistema Tinajones) actualmente bajo la gerencia del PEOT – Proyecto Especial Olmos Tinajones”

Pero al diseñar los objetivos específicos del megaproyecto nos encontramos con dos componentes bien marcados que abren las puertas para entender mejor la propuesta y explicarnos el interés de las corporaciones en el tema. Para evitar sesgos innecesarios en este tema nos limitamos a reproducir los objetivos específicos del megaproyecto:

“Mejorar los distribución y uso del agua en las actuales tierras en producción del Sistema Tinajones (87,800 Ha. Bajo riego por mejorar y 37,700 Ha. Para la emisión de nuevas licencias y segundas campañas)

Ampliar la frontera agrícola en 33,200 Ha. De nuevas tierras eriazas con la implementación de las presas Montería y Sicán”

Se trata entonces de dos componentes bastante definidos: una mejor gestión del agua en el valle Chancay Lambayeque con sus propios recursos hídricos (apoyados por el bombeo vertical y una mejor racionalización del recurso). Por otro lado, las represas están destinadas a la ampliación de la frontera agrícola en zonas de tierras eriazas.

EL PEOT HIZO LOS ESTUDIOS DE BASE.

La Cámara de Comercio y el Gobierno Regional de Lambayeque, posiblemente con el aliento de Queiroz Galvao y otras empresas que ya estaban en la zona, concibieron y concluyeron el Plan Hidráulico de Lambayeque en el que se sustentaba la construcción de varias presas para contar con más recursos hídricos para los valles de costa o para mitigar o frenar las avalanchas de agua en tiempos de lluvias y avenidas intensas. Entre estas represas se incluyeron La Montería y Sicán. Incluidos en el Plan Hidráulico se cumplía el primer paso de los promotores de la iniciativa privada.

Quizás fue una coincidencia, pero se dio un segundo paso cuando el Gobierno Regional de Lambayeque y el PEOT lograron tener los recursos necesarios para emprender el primer estudio – creo a nivel de perfil– de las represas La Montería y Sicán por un monto de más de 3 millones de soles y que fueron concluidos el año 2015 y que sirvieron de sustento técnico para lograr la aprobación del Consejo Regional a la iniciativa Cofinanciada.

Si recordamos que la Iniciativa Privada fue avalada el 2010 por el mismo PEOT no podemos menos que suponer que estos estudios fueron también coordinados con Queiroz Galvao. En un contexto de suspicacias podríamos decir que ¿el Estado le hizo el trabajo a la corporación brasileña? Para eso sirve finalmente el PEOT?

EL TEMA DEL FINANCIAMIENTO.

Para el año 2015, ya el PEOT había concluido los estudios iniciales de las represas La Montería y Sicán y por ello sorprende que el gobernador regional Humberto Acuña y la plana mayor del PEOT sustentaran ante el Consejo Regional la necesidad de declarar de interés regional la Iniciativa Cofinanciada y aprobar la participación del Gobierno Regional en el cofinanciamiento del megaproyecto que tenía un costo aproximado de 916 millones de dólares. Al gobierno peruano le correspondía el 28% y a la empresa privada el 78%. De ese 28% el Gobierno Regional de Lambayeque asumía la quinta parte. Lo que aproximadamente podría significar 35 millones de dólares como costo.

Recordemos que, con el tiempo, estos costos se incrementan notablemente porque suele cancelarse con créditos internacionales y con pagos a largo plazo. Además, los sobre costos que los acompañan los encarecen todavía mucho más. Y si alguien duda recordemos los costos del Proyecto Olmos y el esquema financiero ideado por PPK.

En este punto debiéramos tener muy en claro que estas obras se cofinancian con dineros del Estado en general, pero en el caso que nos ocupa es el Gobierno Regional de Lambayeque que asumió el compromiso de cofinanciar el megaproyecto con los fondos de inversión asignados por el MEF. No se trata como suelen decir algunos políticos o gestores públicos locales que el gobierno central adiciona recursos al presupuesto, sino que los saca de la propia bolsa del gobierno regional y por ello terminamos pagando la parte del costo de las mega obras como el Proyecto Olmos por el que pagamos un promedio de 112 millones de soles anuales a Odebretch y colocados en la cuenta del presupuesto del Gobierno Regional de Lambayeque.

Cabe entonces preguntarse ¿si los escasos recursos de inversión que tiene Lambayeque se deben orientar a la ejecución de una obra que tiene el mismo esquema del Proyecto Olmos y que levanta temores y suspicacias por todos lados?
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*El autor es antropólogo UNT. Egresado de Maestría en Ciencias Políticas por la PUCP y se desempeña como investigador del Instituto de Desarrollo Regional – INDER

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