MENSAJE FUE DE CLIENTELISMO PURO PARA LLEGAR AL 2026

Enrique Ghersi: Analista considera que Boluarte busca el respaldo político popular que carece

Al discurso de la mandataria Boluarte le sobraron palabras, pero le faltó una agenda clara que hilvanara y jerarquizara sus anuncios.

Ofreció un festín de promesas, prometió de todo para quedarse: Millonarios ofrecimientos sin detalles financieros.

Tal vez la mejor manera de retratar el mensaje a la nación de la presidente Dina Boluarte, será recordado por su duración, se prolongó más de tres horas y media que por su contenido. Que haya sido extenso (72 páginas), no significa que haya sido rico en detalles, pues queda la sensación de que, tras el recuento interminable de cosas hechas y promesas sin plazo, el gobierno no ha terminado de definir sus prioridades para los próximos tres años.

En síntesis, el discurso de la mandataria careció de una columna que sustentara los diferentes anuncios realizados en materias como reforma política, reactivación económica, salud o lucha contra la corrupción. Un mensaje disperso e incapaz de captar la atención de la población, asimismo, la mandataria perdió la oportunidad para conectar con un país en el que, según las últimas encuestas la desaprueban y piden que se adelanten las elecciones generales.

Pero el mensaje no solo fue desarticulado, sino que, por momentos, dio la sensación que la presidenta le hablaba a un país de otro contexto y no a uno que lleva años sumido en una preocupante crisis política, económica y social. Tal vez el ejemplo más patente de esa desconexión fue el intento de la mandataria por desvincularse del gobierno anterior en donde ella fue la compañera de fórmula de Pedro Castillo Terrones, sino también fue Ministra de Desarrollo e Inclusión Social y al que reiteradas veces defendió aun cuando ya había solidas evidencias sobre la CORRUPCIÓN que campeaba al interior. 

Disculpas tardías fue el que hizo al pedir de perdón a las familias de los fallecidos durante las protestas contra su gobierno, a la cual califico las protestas como “ataques”, culpó a Castillo para justificar los desaciertos en su gestión, lanzó una lluvia de promesas y no se refirió al adelanto de elecciones.

Entre las omisiones más saltantes destaca el flagelo a la violencia de género, teniendo en cuenta que en sus siete meses de gobierno se han registrado 79 feminicidios, algunos de ellos que han remecido al país por su nivel de insania.

Tampoco hubo mención a los escandalosos casos de corrupción en ESSALUD, ni una autocrítica por la deficiente respuesta de su administración a la epidemia de dengue que este año ha cobrado la vida de al menos 357 peruanos, una cifra intolerable en un país que aspira al desarrollo.

Tampoco se dijo nada a los constantes ataques que buscan socavar las reformas universitarias, muchas veces lanzados desde el Congreso.

En síntesis, hemos sido testigos de un mensaje por demás extenso y desarticulado que parece haber quedado flotando en una nebulosa.

Los ofrecimientos económicos de Boluarte “¿De dónde sacara para cumplir promesas” ?, los anuncios en el sector Salud no tiene una estrategia definida.

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