(DiarioUno) La
Vitamina C
es una vitamina hidrosoluble también llamada Ácido
Ascórbico. El ser humano no la produce normalmente, por eso es muy importante
conseguirla de manera externa.
La
Vitamina C
en altas dosis es efectiva para prevenir y apoyar el
tratamiento de infecciones y su efecto antioxidante estimula el sistema
inmunológico. Esta vitamina, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas
para la Alimentación), ayuda a la formación y mantenimiento adecuados del
material intercelular, sobre todo del colágeno.
La megadosis es aplicable para
cualquier persona, previa prescripción médica. Sirve tanto para prevención como
coadyudante. Ayuda a producir colágeno y células sanas, además, en procesos de
cicatrización, y a mejorar el sistema inmunológico, Es necesario saber que la
megadosis de Vitamina C es un regenerador celular y esto va a ayudar a producir
nuevas células sanas y a proteger a todas las células de todos los efectos
dañinos que tenemos en el medio ambiente.
La Vitamina C, un antioxidante,
puede proteger las células frente a los efectos de los radicales libres, es
decir, moléculas generadas cuando el cuerpo descompone los alimentos o cuando
se lo expone al humo de tabaco y a la radiación. Los radicales libres podrían
influir en las enfermedades cardíacas, el cáncer y otras enfermedades. La
Vitamina C también ayuda a que el cuerpo absorba y almacene hierro.
Evidencia
Las investigaciones sobre el uso
de la Vitamina C para afecciones específicas demuestran lo siguiente:
•Cáncer. Consumir una dieta rica en frutas y vegetales podría disminuir el
riesgo de contraer muchos tipos de cáncer, como cáncer de mama, de colon y de
pulmón. La Vitamina C parece ser, asimismo, un buen aliado en la lucha contra
el cáncer. El oncólogo Chi Dang, de la Universidad Johns Hopkins, demostró hace
unos años que, por su efecto antioxidante, esta molécula bloquea la proteína
HIF-1, que es la que permite que cuando falta oxígeno las células cancerígenas
puedan seguir usando convirtiendo el azúcar en energía. En otras palabras, “el
consumo de esta molécula detiene a los tumores, los deja sin fuerzas e impide
que crezcan”.
•Resfriado común. Tomar suplementos de Vitamina C
por vía oral no evita el resfriado común. Sin embargo, existe cierta evidencia
que demuestra que cuando las personas que toman suplementos de Vitamina C con
regularidad se resfrían, la enfermedad dura menos días y los síntomas son más
leves. No sirve de ayuda empezar a tomar suplementos de Vitamina C solo después
de haber contraído un resfriado.
•Enfermedades oculares. Tomar suplementos de Vitamina C
por vía oral junto con otras vitaminas y minerales parece evitar que la
degeneración macular relacionada con la edad empeore. Algunos estudios también
sugieren que las personas que tienen niveles más altos de Vitamina C en sus
dietas corren menor riesgo de padecer cataratas.
•Estrés. Samuel Campbell, biólogo de la Universidad de Alabama (EE.UU.),
ha comprobado que su consumo tiene un indiscutible efecto desestresante, ya que
actúa sobre la respuesta de la glándula adrenal al estrés, reduciendo los
niveles sanguíneos de cortisol, la hormona que fabricamos en situaciones de
emergencia y que, producida de forma crónica, puede anular nuestras defensas y
exponernos a todo tipo de enfermedades. Y defiende que “la constitución
fisiológica que hemos heredado podría hacer que, para mantenernos sanos en un
entorno cambiante y estresante, necesitemos dosis de Vitamina C mucho más
elevadas de las que figuran en las cantidades diarias recomendadas (CDR)”, que
legisla cada país basándose en recomendaciones generales de la FAO y la OMS
(Organización Mundial de Salud).
•
Hipertenso:
Si usted es hipertenso, el consumo de Vitamina C
también puede beneficiarle. Científicos del Instituto Linus Pauling, de la
Universidad Estatal de Oregon, han demostrado que en los ensayos se redujo la
presión diastólica y sistólica -mínima y máxima- en un 9%. “Esto aporta un modo
relativamente sencillo de mantener la presión arterial de estos pacientes en
niveles adecuados sin los altos costes ni los posibles efectos secundarios
negativos de la mayoría de fármacos”, explica el investigador Baiz Frei, que
publicaba sus conclusiones en American Journal of Nutrition.
• Piel: Lo que también ha confirmado la ciencia es que la Vitamina
C es beneficiosa para la piel. En concreto, un estudio reciente de la
Universidad de Leicester demostró que contribuye a la curación de las heridas
en la piel y evita que el ADN de las células de la piel se dañe, por ejemplo
cuando se exponen a demasiada radiación ultravioleta procedente del sol. “La
Vitamina C favorece la cicatrización estimulando a los fibroblastos para que se
dividan y acudan al área dañada, además de aumentar su capacidad de reparar
mutaciones en el material genético”, especifica Tiago Diarte, coautor del
trabajo.

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