“Mi interpretación es
que ellos [los fiscales] son parte de la coalición vizcarrista y su interés
principal era demoler a los adversarios políticos del gobierno y proteger,
hasta donde fuera posible, a sus integrantes o aliados”.
(ElComercio) Se han presentado las últimas declaraciones de los
funcionarios de Odebrecht como grandes aportes a la lucha
anticorrupción, aunque en realidad casi no hay nada nuevo, salvo un par de
revelaciones.
La más importante, sin duda, es la que señala al congresista
y expresidente del Consejo de Ministros de Martín Vizcarra, César
Villanueva, como receptor de una coima de US$60.000 por una obra construida en
San Martín cuando era gobernador de esa región.
Lo significativo es que a principios de año, cuando
Villanueva todavía era jefe del Gabinete Ministerial, la fiscalía ya tenía
información sobre ese presunto soborno, proveniente de declaraciones de
operadores del ‘club de la construcción’. Una fuente cercana al Ministerio
Público me la relató y lo publiqué el 16 de febrero, cuando los fiscales
viajaron a Brasil a interrogar a los funcionarios de Odebrecht:
“Sería interesante saber si los fiscales que han viajado al
Brasil preguntarán por la carretera Cuñumbuque-San José de Sisa, realizada en
el marco de la Interoceánica Norte y ganada por Odebrecht en
el 2008 con un presupuesto de ciento diez millones de soles, en el departamento
de San Martín, cuando era gobernador regional César Villanueva”. (El Comercio,
“¿Se harán las preguntas necesarias?”).
Pero los fiscales, al parecer, no preguntaron. Mi
interpretación es que ellos son parte de la coalición vizcarrista y su interés
principal era demoler a los adversarios políticos del gobierno y proteger,
hasta donde fuera posible, a sus integrantes o aliados.
Pero ahora ya no tenían opción, porque el periodista
ecuatoriano Andersson Boscán había publicado los archivos de Odebrecht donde
se destapaban las coimas en otras 20 obras, incluyendo esa carretera, así como
los seudónimos de los receptores de los sobornos.
En esta ocasión, los fiscales y la empresa jugaron
nuevamente en pared. Odebrecht reconoció algunos sobornos, los
fiscales informaron formalmente al Ministerio de Justicia, luego viajaron a
Brasil y esta vez sí preguntaron por esa carretera.
La otra novedad destacable es que el pago por US$900.000
dólares a ‘Princesa’ en el 2014, durante el gobierno de Ollanta Humala y Nadine
Heredia por el Gasoducto del Sur que reveló Boscán... ¡se entregó a un muerto!
En efecto, ahora dicen que ‘Princesa’ es un hombre, el abogado Luis Pizarro
Aranguren, fallecido en agosto del 2017. En total, Pizarro habría recibido
US$1’300.000 por sus servicios de lobbista, que presuntamente realizó a
espaldas del estudio jurídico del que era socio. (El Comercio, 7/8/19).
Una cifra millonaria, pagada además con dinero de la caja 2,
a un abogado que no tenía ningún poder de decisión en el Estado, pero que ahora
no puede declarar. Todo muy conveniente. ¿Alguien puede creer esa historia?
Solo los crédulos fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez.
Y los medios de comunicación de la coalición vizcarrista, que escarnecieron
hasta el cansancio a Jaime Yoshiyama cuando sostuvo que un empresario, ahora
fallecido, había donado dinero para la campaña de Keiko Fujimori, pero ahora
callan sobre esto.
Pero no importa, los funcionarios de Odebrecht,
que comprobadamente han mentido al ocultar las coimas pagadas en 20 obras,
siguen teniendo absoluta credibilidad para los fiscales. Su palabra es ley.
El asunto es que la coalición vizcarrista está crujiendo
nuevamente, tanto por el Caso Lava Jato como por otros asuntos. Es una
coalición, es decir, una unión transitoria de personas y grupos con un interés
determinado, y no un disciplinado ejército con un general, capitanes y
soldados.
Además de los repetidos fiascos de los fiscales Vela y Pérez,
ahora el presidente Vizcarra ha rechazado públicamente su
intento de pagar S/524 millones retenidos a Odebrecht, para
mantener el acuerdo. Vizcarra sabe que eso es impopular y,
como es usual, ha quitado el cuerpo dejándolos solos.
En medio del zafarrancho, el procurador anticorrupción Amado
Enco ha denunciado al procurador del Caso Odebrecht Jorge
Ramírez por favorecer a la empresa y perjudicar al Estado, una situación
insólita, pero que indica que cada uno está tratando de salvar su pellejo. Como
es obvio, si Enco considera nocivo el acuerdo, también son pasibles de denuncia
los fiscales Vela y Pérez, ídolos que se van
descascarando día a día.
Los disturbios en el sur también son un motivo de
resquebrajamiento de la coalición, pues los izquierdistas respaldan
cerradamente a los revoltosos que queman muñecos que representan a Vizcarra,
al que denuncian como ‘traidor’.
Hasta los intelectuales que hace poco definían a Vizcarra como
un ‘gran líder republicano’, solo comparable con Valentín Paniagua, hoy reculan
discretamente y empiezan a encontrarle algunos defectos a su héroe.
La posibilidad del adelanto de elecciones es, por supuesto,
un fuerte incentivo para que cada quien intente desmarcarse de aliados que
pueden ser incómodos.
Así las cosas, Vizcarra tiene que seguir
recurriendo al populismo para sobrevivir.

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