FALTA DE RIGOR, DESNATURALIZA DECISIÓN DE ELECTORES
Uno de los aspectos más cuestionados que caracterizan los
últimos procesos electorales en nuestro medio es el desempeño poco decoroso o
inadecuado que han tenido algunas empresas encuestadoras, por lo general
abocadas solo a tratar de influir por todos los medios para que el electorado
elija candidatos que son proclives a sus intereses.
Una somera apreciación denota una falta de rigor sobre la
manera o forma como obtienen y procesan información, que en lugar de contribuir
para que el electorado defina en forma razonada y ecuánime el candidato de su
preferencia, por el contrario, desinformas y desnaturalizan esta decisión,
proporcionando datos o resultados que no necesariamente se condicen con la
realidad. Una evidencia son las
convocatorias improvisadas a los debates mediáticos para que interactúen con
las cifras que muestran determinadas encuestas, las que en lugar de tener como
finalidad informar y educar al electorado sobre cada uno de los planes o
proyectos que tiene cada candidato, al revés se convierten en escenarios
contraproducentes en donde imperan las acusaciones mutuas y denuncias
reciprocas.
CANDIDATOS DESPRESTIGIADOS
Todos los que participan terminan desprestigiados, a
excepción del candidato que aparezca liderando las encuestas previamente y
coordinadas informaciones periodísticas en las primeras planas de los medios de
comunicación y entrevistas privilegiadas.
INFORMACIÓN TRUCADA
Aceptamos esa información inexistente o trucada como algo
normal en la democracia, en todo caso resultado del furor del debate electoral.
Un contexto desfavorable para la misma república, la transparencia, la igualdad
de derechos, y en última instancia para el futuro del país que cree en la libre
elección.
No sin razón, sectores importantes de la ciudadanía
manifiestan sus reclamos sobre la nula o poca fiabilidad que tienen las
encuestas en momentos electorales importantes que pueden poner en tela de
juicio la democracia y la transparencia como sistema de gobierno.
FALSEAN REALIDAD
En el presente caso, no se trata de informar a la
población sobre lo que opinan o sienten las mayorías o minorías relacionando
con la Libertad de manera intencionada alevosa y dolosa, menospreciando el
derecho que nos asiste a todos de estar correctamente informados, para alinear
de forma amañada y diestra a la opinión pública con el objetivo a que asuma
decisiones electorales, contrarias a los fundamentos que rige el Estado derecho
y el mismo derecho electoral.
Se trata de falsear la realidad simulando, suponiendo o
alterando la verdad suscitando graves perjuicios a terceros, a otros
candidatos, al sistema electoral, a la población en general y en última
instancia a la misma democracia como sistema de gobierno en el que se supone
que somos iguales y nos asiste los mismos derechos.
PENA DE CÁRCEL
No es que impere ausencia de legislación o autoridad competente para fiscalizar estas actividades, en razón a que el Código Penal establece castigos para estas malas conductas en materia informativa, que incluyen sanciones de entre dos y cuatro años de cárcel para aquellos que, de cualquier otro modo que no esté señalado en la ley, realizan una conducta, simulando, suponiendo o alterando la verdad con grave perjuicio de terceros.


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