* El papa dirige un mensaje de solidaridad y cercanía al pueblo rosarino, militarizado desde hace una semana, luego de la ola de violencia y muerte provocada por organizaciones mafiosas vinculadas al narcotráfico, que, desde hace años, dominan esa ciudad portuaria argentina: “Todo pueblo tiene en sí mismo las herramientas para superar aquello que atenta contra su propia integridad, contra la vida de sus hijos más débiles”.
El sistema mafioso del narcotráfico, alimentado por la
corrupción de los sistemas públicos, desde el sistema judicial hasta el
político y policial, la complicidad de los sectores privados y financieros, y, más
que la oferta ,la creciente demanda de drogas, son algunos de los puntos
tratados por el Papa Francisco en el video mensaje dirigido al pueblo de Rosario,
capital de la provincia argentina de Santa Fe, desde hace años sometida
a la violencia de bandas mafiosas de la droga y el lavado de dinero hoy por hoy
militarizada.
Si bien Francisco reconoce que la ciudad de Rosario vive
un “momento de crisis” que, en este momento, requiere “la presencia
de las fuerzas de seguridad”, su llamamiento es a cada persona de buena
voluntad, sin exclusiones a transitar por el camino de la paz, con la
colaboración de todas las instituciones de la sociedad, con soluciones
integrales para que Rosario “Sea un lugar en el que todos puedan
experimentarse hermanos”.
“Es necesario fortalecer la comunidad. Todo pueblo tiene
en si mismo las herramientas para superar aquello que atenta contra su propia
integridad, contra la vida de sus hijos más débiles”, dice el Pontífice.
SIN COMPLICIDADES
En un segundo momento, Francisco sostiene que la ciudad
de Rosario no habría podido llegar a la grave situación que vive hoy sin la
complicidad de algunos sectores dentro del poder político, judicial, policial,
económico y financiero. De allí su llamado a “habilitar la política”.
“Todos los sectores políticos están llamados a transitar
el gran camino del consenso y del dialogo para generar leyes y políticas
publicas que acompañen un proceso de recuperación del entramado social”.
En particular, Francisco se detiene en la necesidad de que el proceso de cambio no se detenga solo en intervenir sobre la oferta, sino también sobre la demanda de drogas, a través de políticas de prevención y asistencia. “El silencio del Estado en esta materia-afirma-solo naturaliza y facilita la promoción del consumo y comercialización de las mismas”.
VELAR POR LA JUSTICIA
En su mensaje, el Papa recordó la necesidad de que un
sistema democrático vele por la institucionalidad de la justicia, de manera que
pueda ser independiente, para investigar los entramados de la corrupción y del
lavado de dinero que facilitan el avance del narcotráfico.
“Cada miembro del poder judicial es responsable de cuidar
su integridad la que comienza por la rectitud de su corazón”, advirtió
el Papa, que también tuvo palabras de aliento para quienes ejercen la justicia
con honestidad.
EL COMPROMISO DEL SECTOR PRIVADO
La complicidad del sector privado en los negocios de las
organizaciones mafiosas, también es señalada como causa de La grave situación
que vive Rosario.
“El empresario es una figura fundamental de toda buena
economía sin un buen empresario”, señala el Pontífice, que llama al
sector empresarial a un compromiso social, a emprender e innovar también en el
camino de la paz.
JUNTO A LOS MAS VULNERABLES, CREAR COMUNIDAD
Tras afirmar que, “en todo sistema mafioso, los pobres
son el material descartable”, el Papa exhorto a la sociedad rosarina a aunar
esfuerzos para que el Estado y las instituciones puedan brindar espacios
comunitarios en los barrios vulnerables, “Crear Comunidad”, para que los
niños, adolescentes y jóvenes tengan un desarrollo humano integral.
“Rosario cuenta con una gran riqueza de instituciones al
servicio de los demás. Es una riqueza que ustedes tienen. Todos podemos
colaborar y ser parte de los espacios deportivos, educativos y comunitarios. El
temor siempre aísla, el temor paraliza. No teman comprometerse junto a otros
para ser respuesta pacifica e inspiradora”.
ACOMPAÑAR
Francisco, concluye su mensaje manifestando su cercanía y
la de la iglesia a los familiares de las victimas que han perdido su vida a
causa de la violencia, a los enfermos, a quienes viven el flagelo de las
adicciones, a quienes están presos, a quienes viven en situaciones de
vulnerabilidad extrema.
“La parroquia es la iglesia que se hace vecina, es la
comunidad en la que todos pueden experimentarse amados. Para muchos niños,
adolescentes y jóvenes vulnerables será quizás la única experiencia de familia
que tendrán la oportunidad de conocer.
En estos tiempos, el amor, la caridad será el anuncio más explícito del Evangelio para una sociedad que se siente amenazada”.



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